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Tag Archives: CRISIS ECONÓMICA

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a si mismo sin quedar “superado”. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y las soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de ésto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

ALBERT EINSTEIN


LA VIDA NO VIVIDA ES UNA ENFERMEDAD DE LA QUE SE PUEDE MORIR de Carl G. Jung

Desde que están aumentando las tasas de paro tengo una amiga -psicóloga de profesión-, que no da abasto en tratamientos contra la depresión y la ansiedad. Me dice que es consciente de que algunas personas abandonan la consulta por falta de recursos y que otras posiblemente no le abonen los honorarios nunca. Cree en la escucha activa y en su buena práctica profesional pero, al igual que sus pacientes, conoce bien cual es la mejor solución a sus desgracias.

Piensa que es un mal contagioso que se está desarrollando en el imaginario colectivo de un país sumido en la desesperanza y la culpabilidad por haber hecho las cosas tan mal. No se puede cargar la responsabilidad de lo ocurrido a nadie en concreto; en especial, cuando hemos llegado a esta situación por causa de nuestra cultura laboral y nuestra laxitud al encarar la vida. No fuimos previsores en la época de bonanza y ahora, que tenemos las siete plagas de Ejipto sobre la cabeza, nos lamentamos y lloramos como Boabdil lo hizo al entregar las llaves de una ciudad construida para el disfrute de los sentidos.

Precisamos de proyectos ilusionantes, de esos que ponen las pilas a un país porque se la juega ante el mundo. Necesitamos reconocernos en la adversidad y encarar retos que transciendan nuestras fronteras, porque ahí sí podemos poner a funcionar al sistema productivo con un objetivo común. El mazazo del paro nos ha puesto de rodillas; pero con la cabeza agachada y el lamento torpe no nos va ha llegar el maná como a Moisés en el desierto. Lázaro estaba muerto y le lloraban hasta que alguien le dijo “levantate y anda” y al igual que el Fénix alzó el vuelo desde sus cenizas. Este país necesita creer en su iniciativa, cada uno a su nivel, con el autoempleo si es preciso, y empezar a tomar decisiones que le permitan desarrollar empresas.

Cada individuo tiene su talento y es el momento de sacarlo a la luz, y comenzar a poner en valor esas grandes capacidades que tenemos. En este desastre no podemos esperar a que la ayuda internacional venga a sacarnos de los escombros. Tendremos que ser nosotros solitos, quienes con nuestro buen hacer, nuestra previsión y nuestros recursos emprendamos proyectos que nos ubiquen en la realidad del mundo en que vivimos. Busquemos nuestro nicho productivo y hagamos de nuestro aguardiente el “agua de vida”.

No podemos vivir de lamentaciones, y menos cuando es tiempo construir nuestras vidas dando lo que tenemos, con una conciencia de que queremos y podemos; cada uno a su nivel, pero con la determinación de que somos capaces de hacerlo. Habrá que realizarlo con nuevos modelos de producción, con otras reglas de trabajo y hasta quizás, dejándonos pelos en la gatera. Pero… hagamoslo, ¡hostias¡.


Que en este solar ibérico hay diferencias está claro y que cada uno tiene lo que se merece, también. En algunas comunidades las tasas de paro son escandalosas, cercanas al 25%. Este dato contrasta con las que muestran otras (ejem: País Vasco y Navarra) cercanas al 11%. La diferencia es brutal y después de tantos años de democracia ya no podemos decir que se deba sólo a desigualdades históricas.

Dios no esta en todas partes, es cierto, pero parece que el espíritu divino sopla con distinta fuerza en función de los lugares. Navarra ya ha salido de la crisis y partes del País Vasco también. Se da la paradoja, igualmente, que fueron las dos últimas en sentirla. Es circunstancial que afrontaran su llegada con muy poca deuda en sus administraciones públicas. Sus Bancos y Cajas de Ahorro son de los más solventes y se preparan para crecer al amparo del desaguisado económico.

Uno se pregunta si no tendrá algo que ver, que en ellas, el fracaso escolar sea muy bajo. Sospecho que la apuesta histórica que han realizado por la Formación Profesional algo tendrá que ver. En su tejido industrial llama la atención la importancia que dan a los planes de calidad y la poca preponderancia de la construcción. Sus sueldos son de los más altos del estado y la capacitación técnica de sus empleados también.

Mientras las mentes más sesudas se plantean un nuevo modelo económico -lo mismo que en todas las crisis, vamos-, me pregunto si no será más importante reducir las tasas de abandono escolar, aumentar la inversión en formación laboral y fortalecer la cultura del trabajo bien hecho y de calidad. Posiblemente habrá que abandonar los valores añadidos en productos especulativos y ponernos las pilas para ofrecer soluciones, que el cliente demande, con un alto componente de I+D+i implícito.

Mientras esto ocurra, la Navidad es buen momento para rogar que el espíritu divino descienda sobre políticos, organizaciones empresariales y sindicatos. Que lo haga para lo bueno; con el don del entendimiento y el acuerdo; o en su defecto, que se manifieste como un mal rayo que les reduzca a cenizas. En fin.