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Category Archives: CIENCIA


SI DE NOCHE Y SIN LUNA VIAJAS, NO DESPRECIES LAS ESTRELLAS. Anónimo

Cuando Edison inventó la lámpara de incandescencia no podía imaginar que un siglo después el planeta iluminaría el firmamento como si fuera una antorcha. Esta civilización tan desarrollada tecnológicamante ha hecho del despilfarro lumínico una de las señas de identidad del desarrollo. Nuestro globo terráqueo se ve desde el espacio sideral como un nuevo sol. Desde allí se pueden ver selvas iluminadas por los incendios provocados por la deforestación, la iluminación en barcos para pescar y, sobre todo, los lugares más desarrollados del planeta.

En cambio, quienes habitamos en las grandes ciudades hemos dejado de contemplar las más de 1500 estrellas que se pueden apreciar en una noche oscura. Son muchos los científicos que se han quejado de este tipo de contaminación guiados principalmente por la baja operatividad de muchos de los telescopios que usan en sus investigaciones. En realidad, han sido muy pocos los cambios tecnológicos en el campo de la iluminación. De hecho, mi viejo profesor, ya jubilado, de tecnología nos podría seguir explicando el funcionacmiento de los distintos puntos de luz existentes en el mercado. El único cambio apreciable en los últimos 40 años ha sido las sustitución paulatina de las lámpara se resistencia y la inclusión de las de led. Por lo demás, en nuestras ciudades siguen abundando las de color amarillo de vapor de sodio y las blancas, pero menos eficientes, de vapor de mercurio.

En realidad, en un planeta tan reglamentado para las ondas de radio, a penas hay nada legislado a nivel mundial sobre las ondas lumínicas. Parece que la oscuridad asusta y que ante la inseguridad es preferible la sobreexposición de luz; poco entendible, por totra parte, en un mundo en el que la tecnología nos permite ser mucho más eficientes mediante el uso de temporizadores, farolas solares o células fotoélectricas. La noche ha desaparecido de nuestras ciudades. Vivimos en un mundo de luz como seres que todo lo saben y controlan pero que temen los riesgos de la noche.

Quizás llegue el día en que tendremos que llevar a nuestros hijos al monte acompañados de grandes linternas para que descubran la vía láctea o las “lágrimas de san Lorenzo”. Mientras tanto, es posible que la única oscuridad que conozcan sea la que proporciona la lámpara apagada de su habitación en la noche.


LA IGNORACIA AFIRMA O NIEGA ROTUNDAMANTE; LA CIENCIA DUDA. De F.M. Arouet Voltaire.

La ingeniería genética está de moda; y muchos ven en la biotecnología una fuente de desarrollo importante para el futuro. Se presenta como algo limpio y eficiente que puede reportar grandes beneficios al ser humano. Seguramente será cierto, pero a esa ciencia solidaria se le oponen unos usos empresariales consagrados al beneficio y la productividad. Se trata de una rama del saber que contamina y lo hace de forma discreta. De este modo, hay ratones, cerdos y ovejas en laboratorios con el gen humano implantado. Se trata de manipulaciones forzadas que pasan a su descendencia.

Uno se pregunta hasta qué punto la tecnología genética no actúa con criterios industriales, persiguiendo la eficacia en la creencia de que se pueden acelerar los procesos para ser aprovechados hasta el límite. La biotecnología no trabaja con materias inertes. Lo hace con seres vivos -mucho menos controlables- que, además, pueden reproducirse dando lugar a mutaciones. Los experimentos pueden viajar embalados en agencias de transportes de un lado al otro del mundo. Añadamos a ello que los resultados no son reconvertibles y que permanecen ahí a través del tiempo. Se trata de manipulaciones que aún teniendo baja probabilidad de causar daños a la naturaleza son de alto riesgo porque, de hacerlo, son enormes.

El marco de la ortodoxia religiosa, que durante años señaló las reglas en las cuales se movía la genética, ha sido sustituido por el de carácter científico, en el que se tiende a medir el rendimiento en función de fórmulas matemáticas y análisis cuánticos. La duda debiera estar siempre presente como sistema en todos los procesos de investigación y más en aquellos que, realizados con seres que forman parte de la humanidad, tienden a la explotación y dominación de la naturaleza. Hoy la industria trata de rentabilizar los experimentos patentando animales o microorganismos que posteriormente comercializa en forma de tranformaciones genéticas. De esta forma, se producen hechos curiosos, como el de que en la Unión Europea haya excedente de leche y que los ganaderos gasten sus recursos en vacas tratadas con hormonas del crecimiento con una capacidad desmesurada de producción láctea.

Otro ejemplo prodría ser el de el infertilidad. Hoy sabemos que los motivos de que ésta vaya en aumento son básicamante el estrés, la contaminación, las radiacciones ionizantes y la alimentación desequilibrada. En vez de incidir sobre estas causas, se prefiere la investigación en técnicas genéticas. En este caso, la industria se esconde bajo un discurso amable y sentido por muchos afectados para ocultar las causas iniciales. No será raro que en el futuro las multinacionales hagan valer sus conocimientos en laboratorios para ponerlos en valor en las empresas de seguros o en las de selección de personal, por ejemplo. De hecho, es cuestión de tiempo que las inversiones que las empresas presentaron por el bien común terminen siendo para el negocio de unos pocos.

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a si mismo sin quedar “superado”. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y las soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de ésto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

ALBERT EINSTEIN


EL ENTENDIMIENTO ES UNA TABLA LISA EN LA CUAL NO HAY NADA ESCRITO de Aristóteles

Vamos a hacernos una pregunta: ¿QUIÉN ES EL QUE MANDA AQUÍ? Unos dirán que el Presidente del Gobierno, otros los popes de la Iglesia que mediatizan las políticas. Los habrá que señalen a la Sra Merkel como inductora de las decisiones y los más avispados quizás señalen a los chicos de Wall Street como los auténticos amos del mundo. Antiguamente era fácil, todos conocían al “boss”, ya fuera jefe del estado, emperador o rey. Pero… en un mundo globalizado, en el que las decisiones se toman en cualquier parte del mundo y repercuten en el otro medio ¿quién es el que manda?.

Vivimos sumidos en la invisibilidad. En un momento en el que no se cree lo que no se ve, o sólo se ve lo que se cree, somos incapaces de contestarnos sobre quién es el que rige las políticas monetarias o modifica a su antojo el estado del bienestar de terceros. Parece que la globalización ha dado permiso a seres invisibles a instalarse en el patio de nuestra casa y guiar las políticas de quienes con buena fe elegimos. En realidad, el que las cosas sean tan patentes, que las noticias fluyan con tanta rapidez y que el culto a lo visual sea tan evidente, no nos aclara para qué votamos a unas personas que luego no sabemos si realmente mandan. Desde este punto de vista hemos de aceptar que al igual que la globalización nos acerca los unos a los otros también nos resta poder. Pero ¿tanto?

Entonces, si no tenemos claro quién es el que manda… ¿a quién le protestamos? Bueno, esto quizás sea más fácil. Podemos elevar nuestros pesares y reprobaciones a quienes elegimos. Pero el que lo hagamos no termina de explicar por qué a ellos sí y a los auténticos causantes de tanto destrozo ecológico, pelotazo financiero, por poner un ejemplo, no. ¿Cómo responsabilizamos a ese tráder que opera desde un rascacielos de la City de que el precio del arroz o la soja provoque miles de muertos por culpa de su especulación? o ¿cómo responsabilizamos, también, a esos consejeros que estando al frente de las Cajas de Ahorro se van a ir de rositas a pesar de haberlas hundido por sus decisiones interesadas? ¿Seguro que no eran ellos quienes mandaban durante el boom inmobiliario?

Tanta visibilidad y evidencia es el mejor antídoto para no ver nada. Cuando todo es tan claro y reluciente lo más fácil es que nos ciegue la luz. Tal es así, que en las cumbres del G-20 los medios de comunicación nos harán ver las algaradas de los antisistema. Nos mostrarán los destrozos sobre el mobiliario urbano y moveremos la cabeza en señal de repobración, pero olvidaremos, y si no lo hacemos nos encontraremos sin medios para protestar, que quienes mandan se sientan en unas sillas sobre las cuales tomarán decisiones que superan a lo que los representantes de los estados prometieron a sus electores.

LA MANERA MÁS RÁPIDA DE FINALIZAR UNA GUERRA ES PERDERLA de G. Orwell

En realidad, la historia de la lluvia radioactiva de Chernobyl o Fukushima comenzó antes, unos años antes. Esos abnegados “liquidadores” equipados con trajes que parecen de otro mundo tuvieron unos predecesores anónimos que fueron utilizados para conocer las consecuencias de las radiaciones. Mucho supimos de los horrores que sobre el ser humano tuvo la explosión de las bombas de Hirosima y Nagasaki. Lo cierto es que tirada la primera piedra quedaban muchas más y era necesario medir las consecuencias de sus impactos.

Los franceses utilizaron el atolón de Mururua, pero los americanos, terminada la segunda guerra mundial, tomaron como botín de guerra las Islas Marschall. De hecho, gestionaron las islas bajo el mandato de las Naciones Unidas. Y lo que pretendía ser una orden para mejorar la economía y elevar el nivel de vida de los lugareños se convirtió en una ocupación militar que respondía a los intereses de los americanos en Asia. Este conjunto de islas tiene su importancia, porque están diseminadas en el corazón del Pacífico muy lejos de todo para ser oido y muy cerca de los objetivos geoestratégicos militares de la posguerra.

La historia comenzó antes, porque en las Islas Marshall quienes debian proteger a la población hicieron estallar, en la década de los 50, la primera bomba “sucia” de hidrógeno y una población que jamás había visto un copo de nieve tuvo la oportunidad de jugar con un manto blanco de nieve radioactiva. Allí se realizaron pruebas atómicas a sabiendas de las consecuencias que tendrían sobre unos habitantes que no importaban a nadie. Las autoridades militares y médicas silenciaron y no advirtieron que los alimentos que pescaban o ingerían de sus huertas se hallaban irradiados a pesar de ser evidente el aumento de fallecimientos por cancer. A consecuencia de ello, durante los años siguientes muchas mujeres abortaron y nacieron niños con malformaciones importantes como resultado de imperfecciones genéticas.

Los EEUU siempre sostuvieron que no ocurría nada anormal. Pero lo cierto es que los americanos utilizaron este protectorado para realizar pruebas nucleares que tuvieron efectos físicos y biológicos sobre la población. Desposeyeron a sus habitantes de sus tierras e irradiaron durante siglos su habitat para conocer las consecuencias de la radiactividad sobre el ser humano. Las Islas Marshall fueron durante décadas un laboratorio experimental de armas de destrucción masiva donde se realizaron, por el bien común, atropellos sobre la población. Por eso la historia de quienes hoy se juegan la vida tratando de controlar los escapes radiactivos de la central de Fukushima comenzó antes. Mucho antes y eran inocentes.


LA VIDA ES UNA CARRERA DE RELEVOS. PUEDES GANARLA EN OTRA GENERACIÓN de V. Butulescu

Hace 20.000 millones de años -el Mioceno- este hermoso planeta azul era un edén. Estaba cubierto por inmesos bosques, lagos y extraordinarias praderas. En ese momento de la prehistoria, y al abrigo de un clima tropical, se produjo un hecho relevante que marcó el devenir de los primates: la orientación de la colocación de los ojos varió. Mientras que el resto de los animales conservaron la visíón perimetral a los costados con el fin de poder ver a los posibles atacantes, nuestros antepasados, porque lo eran, variaron la colocación de sus córneas al frente. Con ello perdieron la ventaja del resto de los animales, que ya no necesitaban para vivir en los árboles, pero ganaron en una visión estereoscópica que les permitía calcular mejor las distancias para desplazarse entre las ramas.

El paso del Mioceno al Plioceno fue duro. Del edén se pasó a una sequía que duró 12.000 millones de años, donde llovió poquísimo y se creó un hábitat parecido al de las actuales sabanas africanas. La vida se tornó muy dura para aquellos seres que habían desarrollado unas manos hábiles y unos brazos fuertes para desplazarse por los árboles. Su dieta basada en las frutas escaseó y se vió forzado a descender a las praderas, donde sus capacidades de defensa eran escasas. Allí abundaban las gramíneas y resultó que, entre ellas, eran presa fácil de los depredadores por lo que hemos dicho: carecían de visión perimetral y además no podían ver por encima de ellas. En esta parte de la prehistoria se producen otros dos hechos relevantes que nuestros antepasados nos dejaron en herencia. Por una parte, aquella tropa de desventurados aprendió a caminar sobre dos piernas con el fin de poder ver a sus posibles atacantes sobre las gramíneas y por otra, descubrió que éstas eran más nutritivas que las frutas.

Incluir en su dieta los granos de trigo, mijo o avena que se encontraban esparcidos por el suelo les exigió que desarrollaran un habilidad extraordinaria entre el dedo pulgar y el índice. Llegado el Pleistoceno, nuestra época, que se distingue porque ha habido un poco de todo, nuestros antepasados andaban sobre dos piernas, tenían una motricidad fina en los dedos de la mano, conservaban la misma disposición ocular de los ojos que nosotros pero todavía disponían de unas mandíbulas grandes y potentes para poder defenderse. Es en este momento cuando, fruto de una mutación o de la necesidad de juntar los dientes para que los granos no se perdieran entre ellos, los primates se deshacen de los colmillos y reducen su capacidad bucal, al tiempo que aumentan el tamaño del cerebro. Definitivamante pierden toda la capacidad natural para defenderse de los grandes depredadores. Pero es que descubren que tallando piedras y huesos pueden construir armas de defensa.

¿Y qué hacer con el animal muerto? Pues comerlo. Nuestro homínido se hace carnívoro -en realidad lo somos desde hace 2 minutos en la Historia- y aprende a matar. Se hace cazador y poco a poco se va olvidando del gremio y del bienestar colectivo. Sus acciones se vuelven más competitivas y siente placer con la violencia. Ya no mata para alimentarse, como el resto de los depredadores, lo hace, además, para ejercer influencia sobre el territorio o para conquistar espacios que satisfagan su ego. Este comedor de frutas primero y cereales después, cuando se hace carnívoro y desarrolla el intelecto lo hace con fines aviesos para el resto de la naturaleza, a la que esquilma sin compasión y de la que se vale para su lucro como si tuviera el monopolio de la propiedad.


EN UNA ROSA CABEN TODAS LAS PRIMAVERAS de A. Gala

Ya sabemos que “la primavera la sangre altera”, pero también cansa. Si no, que se lo pregunten a quienes tienen hijos o personas mayores en casa. Puede parecer un contrasentido que tras el letargo invernal, los cielos más limpios y el renacer del campo surja la fatiga primaveral. Es curioso que, siendo ésta una estación presidida por la belleza, el aumento del dinamismo vital o en la que las emociones se tornan más intensas, numerosas personas se sientan cansadas o en crisis.

Es frecuente que se manifiesten con todo esplendor las enfermedades crónicas o que a muchos nos invada una extraña fatiga que nos haga desear un cierto reposo físico y mental. Hay quien señala que aumenta el número de transtornos nerviosos como consecuencia del cambio de ritmo vital en personas con problemas síquicos. Con la mejora del tiempo se producen unos cambios metabólicos que tienen su incidencia en las personas. Así, por ejemplo, aumenta la tasa sanguínea de urea, colesterol y los glóbulos blancos inician su guerra particular contra microorganismos patógenos -que se lo pregunten a los alérgicos-.

Y es que la llegada del buen tiempo trae consigo que se duerma peor, la sangre se haga más viscosa produciendo hinchazón de piernas y el cansancio general se manifieste en dolores de espalda, cabeza y hombros. Durante el invierno el cuerpo estuvo economizando recursos y librando una lucha contra los rigores del mismo. Por eso cuando llega la primavarera se encuentra con las defensas bajas y hace, por ejemplo, que cualquier mal aire nos provoque un resfriado.

Con el renacer de la vida se producen decisiones inconscientes que pueden llamar las atención: los vegetarianos o naturistas hacen sus ayunos y curas vitamínicas; otros sienten la necesidad de acudir a gimnasios para cuidar su cuerpo, y muchos cuidan su alimentación, no sólo para estar más bellos, sino porque el cuerpo necesita una recarga vitamínica presente en las frutas y verduras. Si a todo lo anterior le añadimos los desajustes hormonales por todos conocidos, no es de extrañar que los cuerpos se fatiguen y las mentes se trastoquen ante tanto cambio. ¿O no?


LAS FLORES A LAS PERSONAS CIERTOS EJEMPLOS LES DEN;
QUE PUEDE SER YERMO HOY EL QUE FUE JARDÍN AYER. De Góngora.

Libia tiene un jardín en pleno desierto del Sahara. Sobre su existencia no se interesan los medios de comunicación, más centrados en contarnos la guerra civil interna o el alza de los precios del petróleo como consecuencia de ella. En 1967, la compañía Occidental Petroleum descubrió, por casualidad, cuando se hallaba realizando unas prospecciones en busca de petróleo, uno de los lagos subterráneos de agua dulce más voluminosos del mundo. Tres años más tarde el gobierno nacionalizó el acuífero de Kufra con el objeto de llevar el agua a las grandes ciudades del país y hacer de Libia un Estado autosuficiente en cereales.

Por medio de pozos artesanales y unas regaderas gigantes de 565 metros han conseguido campos circulares de un diámetro superior al kilómetro (ver foto). Se da la paradoja de que, siendo este país yermo en el 98% de su territorio, cuenta en el sur con cuatro acuíferos subterráneos (el yacimiento de Kufra, Sirt, Morzuk y Hamada), en los que hay 35.000 kilómetros cúbicos de agua potable procedentes de una corriente subterránea del Nilo. De hecho, desde 1980 el Estado libio lleva construyendo un acueducto de 4000 kms, que llevará el agua a través del desierto, con los recursos financieros del propio país.

El proyecto consta de cinco fases, de las que ya se han ejecutado dos, con un volumen de agua superior a los 450 millones de metros cúbicos al año. De esta obra gigantesca y de su importancia, si le acompaña una gestión eficiente de los recursos hídricos, no han informado los medios de noticias interesados por la guerra civil que asola al país. Por contra, quienes han reaccionado rápido han sido los especuladores, incrementando al alza los precios del petróleo por el temor a que su escasez pueda repercutir sobre las economías occidentales.

La importancia de los acuíferos y la magnitud de sus cultivos es tal, que las manchas circulares de color verde en pleno desierto pueden ser obvervadas desde el espacio. Desde allí se ven como cráteres, motivo por el cual se puso el nombre de Kufra a algunos de los que los astrónomos obvervan desde la Tierra en Marte.


EL VICIO ES PURA SUGESTIÓN de Oyarzabal

Me he decidido a hacerlo. Algún día tenía que ser. Me paso en el trabajo 8 horas pendiente del móvil, intenet, los correos electrónicos, los programas de diseño, el de facturación, los ploteres de corte y dibujo y la programación de los autómatas. Vuelvo a casa y sigo con la bitácora, el Auto Cad, el Pascal……. ¡Vale! Me he demostrado cien veces a mí mismo que no estoy enganchado a nada y que puedo prescindir de aquello que no crea necesario.

Pues bien. Lo voy a intentar. Se terminó el móvil. Caput. En el trabajo la conexión a internet queda reducida a 15 minutos y a la hora de la salida para evitar tentaciones (tenemos programados los ordenadores para que se desconecten a la hora de salida). En casa na de na. Cura depurativa de nuevas tecnologías.

Deseo comprobar si me acompañan sudores cuando vea a la gente disfrutando de la tecnologías de la comunicación. Y sobre todo quiero saber si tengo la línea telefónica inyectada en vena. Lo he comentado a los que me rodean y las sonrisas han sido anchas. Pero….¿me pueden asegurar que por el hecho de estar conectados están más acompañados?, ¿seguro que es cierto que el poder hacer más cosas a la vez significa más rentabilidad?, ¿es verdad que no tengo un problema de adición y que puedo prescindir de las nuevas tecnologías cuando quiera y durante el tiempo que desee?

Pues bien, amigos. Ya sabéis. Este es el último artículo durante una temporada, espero. Va por todos vosotros.