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Category Archives: PINTURA


CUANDO NECESITO LEER UN LIBRO, LO ESCRIBO de B. Disraeli

Durante décadas fuimos legión a quienes nos educaron con las “Cartillas de Rubio”, y posteriormente, con el plumín y el tintero. Se trataba de hacer de la caligrafía un arte dentro de la escritura. Quizás porque hoy vivimos bajo la tiranía del sistema binario del ordenador, hemos apartado de nuestra vida la escritura manual realizada con gusto. De hecho la informática nos ofrece cientos de tipografías y la misma estenografía nos permite acelerar los procesos de lectura y escritura de fichas, tarjetas perforadas o códigos digitales.

A un experimentado calígrafo no le será difícil datar un texto por la tipografía empleada. De esta forma, la Capital Roman, la Corolingea, la Gótica o Inglesa, por citar algunos ejemplos, nos retrotraen a momentos concretos de la Historia, donde monjes amanuenses copiaban e iluminaban textos y los escribanos en las cancillerías trazaban arabescos. Los plumillas fueron sustituidas por plumas estilográficas, bolígrafos, máquinas de escribir y posteriormente por ordenadores que hicieron de la escritura algo indiferente. A ello ha contribuido la superproducción de escritos y la facilidad para generarlos gracias a la tecnología.

La caligrafía requiere de reposo, de palabras bien elegidas y asociar a la página con un equilibrio estético en la que se aúne la belleza de los colores. Pero es que los grandes calígrafos también pintan y decoran el texto, generalmente con flores. En numerosas ocasiones los dibujos tratan de resaltar un efecto de relieve, en otras procuran reproducir pulcramente objetos y, en las más y dependiendo de la antigüedad del texto, su función es meramente estética. El interés del calígrafo es el de conmover, sobrepasando de este modo el del rigor objetivo del texto. Añade, además, un elemento al que hoy damos poca importancia: el papel. Huirá del típico folio, hoy en uso en todas las impresoras, y buscará resmas de acuerdo a la funcionalidad de su obra.

Vivimos un momento de la Historia de mucho escritor, texto rápido -prácticamente vomitado- y poco gusto por embellecer la obra. Eso queda en manos de terceros: el editor en unos casos, o la aplicación informática que da forma a la bitácora en otros, por ejemplo. Quizás sea por ello que mi dedo acusador señala a la letra “cursiva” (del latín “curreo”, es decír, más rápida) como culpable, por incitarnos a correr y ser efectivos en detrimento de la belleza y la estética.


LA ESCRITURA ES LA PINTURA DE LA VOZ de FM Arouet

Quien viaje a El Cairo se encontrará con un caos insoportable de tráfico, de gente por las calles y no podrá evitar visitar las tres pirámides más famosas del mundo (Keops, Kefrén y Micerino), así como sacarse fotos junto a la Gran Esfinge. Tanto si es viajero por placer como si es amante de las antigüedades se dará un paseo por el Museo Egipcio y allí se encontrará con aglomeraciones de personas venidas desde primera hora del día para acceder a él.

Fundado por el arqueólogo francés Auguste Mariette en 1.858, constituye un maremagnum de más de 120.000 objetos clasificados de las diferentes épocas de la egiptología. Su visita es por sí sola un motivo más que suficiente para acercarse a El Cairo. Recorrer la sala de las momias (siempre atestada de gente), el gran tesoro de Tutankamón, o pasear entre objetos procedentes del Valle de los Reyes, de Luxor, de Tebas… constituye una experiencia inolvidable para la persona más viajada. En la planta baja encontraremos papiros, monedas y objetos procedentes del antiguo, medio y nuevo imperio, que a quien llegue por primera vez dejará atónito.

Pero el visitante tiende a pasar deprisa ante la emorme cantidad de objetos expuestos, y lo hace en busca de la planta superior, en la que se encuentra el tesoro de Tutankamón con más de 3.500 piezas. La curiosidad del paseante no se verá saciada ante la cantidad de objetos que irá observando en vitrinas o ante moles pétreas compuestas por esfinges, máscaras funerarias o sarcófagos. Quien haya visitado la colección de arte egipcio del Louvre o del British Museum echará en falta la tranquilidad con que en ellos se pasean entre las momias y el sosiego que allí se respira.

Es así, en el museo la bella Nefertiti, el sacerdote Raholep, el escriba sentado o el rey monoteísta Akhenatón nunca estuvieron tan acompañados de esculturas, relieves, cerámicas, objetos de la vida cotidiana o pinturas de extraordinarios coloridos. Y entre ellos, Boris Karloff arrastrando sus vendajes para que Carl Freud, en 1932, filmara La Momia metiéndonos a todos un poquito de miedo al más allá.


SÓLO SE VIVE UNA VEZ, HAZLO BIEN, Y CON UNA VEZ SERÁ SUFICIENTE

El Sol saldrá a las 5,53h y se pondrá a las 18 h.

Durante la edad media los “hombres libres”, los cuales no estaban sujetos a las labores manuales, gustaban de formarse en las artes liberales. Con ello cultivaban su intelecto y se diferenciaban de los agricultores y artesanos. De esta forma, las universidades y los centros eclesiásticos adoptaron sus enseñanzas dejando en sus escritos su forma de entender el mundo.

Las siete artes se dividían en dos partes formadas por:

– TRIVIUM:
La gramática, que se ocupaba del correcto uso de ésta, así como de la lengua.
La retórica, que se preocupaba por la correcta forma de expresar las palabras.
La dialéctica, que trataba de encontrar la verdad mediante el pensamiento y la razón.

– CUADRIVIUM:
La aritmética se ocupaba de los números.
La geometría era la ciencia que estudiaba los cálculos.
La astronomía se preocupaba del estudio del firmamento.
La música trataba de los sonidos y sus notaciones.

De esta forma, pintores, escultores o lo que hoy serían arquitectos o ingenieros, en aquella época eran oficios serviles, porque se realizaban con las manos. Mientras la clase baja podía aspirar a colocar a sus hijos como aprendices en talleres, donde aprendían rudimentos de matemáticas y geometría propios del oficio, las clases pudientes estudiaban las artes liberales obteniendo el título de bachiller y más tarde el de maestros del arte.

La inoconografía del Trivium y el Cuadrivium fue ampliamente representada en azulejos, pinturas, esculturas y tapices, especialmente en el renacimiento, y son relativamente fáciles de entender para un observador familiarizado con el arte medieval. Es más, hay personas apasionadas de “la caza” de estos símbolos que, como ornamento de jardines, paredes o fachadas, se encuentran dispersos por todos los rincones de países de rica tradición artística. Normalmente las composiciones (arquitecturas, tapices…) se caracterizan por su equilibrio geométrico. De este modo, es sencillo hallar los motivos dentro de orlas, rectángulos o rombos que, a modo de adorno, incluyen en su interior el arte a representar.

Sólo hace falta caminar por catedrales, museos o casonas con los ojos de ver y la curiosidad suficiente para asombrarse de cómo han resistido el paso del tiempo representaciones (normalmente en forma de mujer junto con la gráfica a la que hace referencia) que nos hablan de una forma de entender el saber, no como especialización, sino como una generalización de todo el conocimiento.

Por último pedir a quienes son aficionados a realizar fotos familiares con una obra de arte detrás que pongan el mismo empeño en encuadrar el fondo del retrato. Es una lástima ver magníficas instantáneas mutilando o desaprovechando una obra de arte cuya iconografía habla a gritos.


TODA GRAN OBRA ES EL RESULDADO DE LA OBSESIÓN DE UN SOÑADOR. De Cmdte. Rolim

El Sol saldrá a las 6,02 h. y se pondrá a las 18,08 H. Luna llena

Vanitas se trata de un término latino que, traducido como vanidad, constituyó en el barroco una variedad de bodegón donde se representaban mediante símbolos la brevedad y la fragilidad de la vida.

Entre los objetos pintados en los lienzos se hallan el cráneo humano, como representación de la cercana muerte; las frutas pasadas, como la decadencia; las burbujas, como lo repentino de la muerte; el humo y los relojes, como el paso efímero del tiempo y la pluma, libros o instrumentos musicales como símbolos de la ciencia, el placer, la belleza…. o la riqueza que algún día tendrán su fin.

Con ello los artistas querían representar la futilidad de la vida y recordarnos que los placeres tienen un término. La sociedad contemporánea parece que lo ha entendido bien, y a la prisa por gozar del presente, se le añade el gusto por lo inmediato. De la misma manera, se amplifica el ansia por satisfacer pronto las apetencias y la creencia de que el dinero acerca la felicidad y provee de fama.

Bueno es recordar los accidentes de tráfico, los infartos de miocardio, el consumo de estupefacientes y tantas desidias en los hábitos como indicadores de los “vanitas” actuales, que nos recuerdan lo mismo que a los artistas del barroco. Porque ya lo decía Quevedo, “ande yo caliente y ríase la gente”, porque “poderoso caballero es don dinero”.


EL TALENTO ES ALGO CORRIENTE. NO ESCASEA LA INTELIGENCIA, SINO LA CONSTANCIA de D. Lessing

El Sol saldrá de las 6,10 h. a las 18,17 h. La Luna está en Cuarto creciente.

El Alcalde de Herrera de Pisuerga (Palencia) ha hecho sustituir unos lienzos de 1902 colocados en la ermita de Nuestra Señora de la Piedad, por unas pinturas en las que aparece retratado él mismo con su familia. La obra en cuestión lleva el nombre de La adoración de los Reyes Magos y en ella puede verse al padre del alcalde como San José, a su hermamo como un rey mago y al propio Alcalde como Baltasar.

El hecho puede ser curioso y dar lugar a interpretaciones de distinta índole, pero lo cierto es que no constituye ninguna novedad en la tradición artística. Historicamente los mecenas o donantes de las obras han sentido la necesidad de inmortalizarse y ser recordados por las generaciones venideras, independientemente de quién pague la obra.

Los caprichos de los artistas han estado presentes en numerosas restauraciones recientes. Resulta llamativo el escudo del Athetic de Bilbao en un capitel de la iglesia de Santa María la Mayor de Trujillo, realizado en 1972 por un cantero hincha de dicho equipo. En 1992, en la puerta del Borriquillo de la Catedral de Salamanca, Miguel Romero esculpió un astronauta. Llamativo es también el fotógrafo cincelado en los años veinte en una de los gárgolas de la catedral de Palencia o el teléfono móvil tallado en 1996 en la Catedral de Calahorra.


Todos estos anacronismos fueron caprichos de unos artistas que contaron con la aprobación de quienes les encargaron sus trabajos. Representaron lo que estaba en boga en su momento y lo hicieron con la intención de que las generadores venideras tuvieran una visión del momento en que ellos trabajaron. Sabían que sus obra les trascendería en el tiempo y dejaron su huella particular