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Category Archives: ARQUITECTURA


A MALAS PIERNAS, BUENAS MULETAS Anónimo.

¿Quién no se ha planteado paseando por las salas del Museo Británico de Londres, mientras se contemplan los bajorrelieves del Partenón de Atenas, o contemplando las piezas expuestas del antiguo Egipto en el Louvre de París cómo llegó todo eso hasta allí? Durante los siglos XVIII y XIX los arqueólogos trataron de salvar aquellos tesoros de su desaparición y, siguiento la mentalidad de la época, tomaron de sus colonias lo que consideraban suyo. De esta forma, se fueron llenando los museos con piezas de extraordinario valor que sus legítimos propietarios despreciaban. Cuando las colonias consiguieron la independencia de las metrópolis, los mismos museos completaron las colecciones comprando sin escrúpulos a saqueadores y ladrones de arte.

En la actualidad Grecia, Egipto y Turquía reclaman, y en alguna ocasión consiguen, que se les devuelva parte del patrimonio expatriado. Es lo que ocurrió con el Tesoro Lidio (363 piezas de oro del siglo VII a. C.) que el museo Metropolitan compró por 1,5 millones de dólares a sabiendas de que eran fruto del saqueo en Turquía. Lo triste es que, ya de vuelta en su país, la colección fue visitada en cinco años (769 entradas vendidas) por la misma cantidad de personas que en el anterior museo lo hacían al día. Pero lo más grave es que los mismos conservadores robaron piezas para pagar sus excesos en el juego y la prostitución. Por otra parte, Grecia sí dispone del magnífico Museo de la Acrópolis, donde tiene previsto instalar los 75 metros del friso del Partenón que reclama al Museo Británico.

La sección de antigüedades del Museo Getty, en la persona de su conservadora Marión True, también se vió condenado a devolver obras adquiridas con el conocimiento de su procedencia robada. Lo más sorprendente es que los argumentos de los museos para proceder de esa forma van en la línea de proteger las obras y de que en ningún sitio están mejor guardadas que en los países ricos con amplios presupuestos para su conservación.

Posiblemente cuando empezó todo hace 200 años fuera compresible que los arqueólogos actuando de buena fe y considerando a las colonias como algo propio actuaran de la forma en que lo hicieron, pero, desde luego, por ejemplo que el exdirector del Metropolitan dispusiera de presupuestos (850.000 dólares en 1959) anuales para adquirir piezas robadas es algo que se debe explicar; o por qué en las agendas de algunos directores museísticos investigados aparecen contactos de algunos contrabandistas perseguidos por la policia (Thomas Hoving del Metropolitan).

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EL DESTINO MEZCLA LAS CARTAS, Y NOSOTROS LAS JUGAMOS de A. Schopenhauer

Hay viajes que dejan huella, y más cuando te cuentan quienes han estado los cambios experimentados después en algunos lugares. Este es el caso del Monasterio de Rila. Tuve la fortuna de visitarlo cuando todavía no había caido el telón de acero y Bulgaria era un país comunista con la estrella roja de cinco puntas por todos los lados. Este singular monasterío se encuentra a una distancia de 120 kms de Sofia (sin acento en la i latina) y se hubica a 1.100 mts de altura y a los pies de unas montañas de más de 2000 mts de altitud.

Desde su fundación en el siglo X por un hermitaño llamado Juan, Rila ha sido la piedra angular de la historia de Bulgaria. Llegamos hasta allí después de sortear los tormentos de controles policiales, dormir en la calle o conducir por un país cuyo combustible por entonces era el benceno. Nos encontramos una nutrida comunidad monacal ortodoxa dentro de un complejo arquitectónico reconstruido en el siglo XIX formado por un patio central rodeado por cuatro pabellones bellamente decorados.

Al viajero de por aquel entonces causaba sorpresa cómo en una Bulgaria comunista podía haber una comunidad religiosa tan joven. Eramos pocos quienes, sin pertenecer a alguna organización política afin al régimen, podíamos llegar hasta ese lugar tan singular hoy apenas ocupado por media docena de monjes. De ese viaje quedaron anécdotas como la del cambio de divisas parando ascensores entre dos pisos, que en algún lugar nos trataran con deferencia por creernos miembros de las juventudes del Partido Comunista de España, las horas de la policía de fronteras visionando videos que llevabamos para entretenernos….

Pero desde luego, lo que quedó en nuestras retinas para la historia fue Rila. Por lo demás, Bulgaria era un país destartalado con las típicas fotografías que ocupaban un edificio de cinco plantas con el obrero del mes, sin restaurantes y con la única opción de acudir a comer a los buffet de las empresas en las que por unas pocas monedas comías con los trabajadores y presenciabas cómo llenaban jarrones (literal) y cántaros de leche con cerveza.


EL ARTE DE AGRADAR ES EL ARTE DE ENGAÑAR de L de Clapiers

Siendo niño pasé unos maravillosos años en la ciudad de Burgos. De esa época viene mi pasión por la historia y el arte -en particular, el medieval-. Fui de esos chavales afortunados que jugó partidos de fútbol junto a la tapia del Monasterio de las Huelgas, que se iba a pasear con sus amigos en bicicleta hasta el también monasterio de Cardeña y que frecuentó con asiduidad -siguiendo la Cañada Real transitada por ovejas- la Cartuja de Miraflores en la que el fraile portero vendía estampitas de San Bruno y rosarios con perfume de rosas.

Fueron muchas las veces que nos aupamos a la tapia de esa Cartuja, fundada en 1442 por Juan II de Castilla y de León, pero en realidad ejecutada por su hija, la célebre Isabel la Católica. Su entrada siempre fue libre y era frecuente ver a los monjes de clausura dedicados a la oración, al trabajo en el huerto o paseando, con la capucha puesta y las manos entrelazadas en el interior de las mangas, por el pequeño claustro exterior. La iglesia es de un gótico de finales del siglo XV, en la que sobresale un impresionante retablo de Gil de Siloé realizado en madera de nogal y revestido de dorados y policromías al que el mismo autor acompañó con los sepulcros reales cincelados primorosamente sobre alabastro.

Fueron muchas las ocasiones en las que hasta allí acudimos para ver cómo arribaban los autobuses con turistas. Y fueron más las veces que nos metimos en el interior del claustro, que da acceso a la entrada a la iglesia, para guarecernos del frío y de la nieve burgalesa. En verano, y con la llegada del sol, constituía un placer obligado almorzar en la cercana arboleda de Fuentes Blancas y acercarse al río para bañarse. A aquellos monjes silenciosos, al igual que a los de Cardeña, les debo mi admiración por la espiritualidad de las órdenes contemplativas y mi pasión por el trabajo de los canteros.

Es difícil entender la orden de los cartujos sin las campanas. Las mismas que durante siglos escucharon los lugareños cercanos indicándoles, por ejemplo, el Ángelus. Y sí, uno se sintió muchas veces aventurero siguiendo los pasos los Cid Campeador montado en su caballo Babieca y desenvainando la Tizona mientras hacía jurar al rey que él no había tenido parte en la muerte de su hermano. Desde entonces tengo el convencimiento de que las mejores historias son las que se viven, y la mejores piedras son las que se tocan. Quizás sea por ello -y culpa tienen los frailes- que me encante manosear lo que en los museos se expone a riesgo de ser reprendido.


LA ESCRITURA ES LA PINTURA DE LA VOZ de FM Arouet

Quien viaje a El Cairo se encontrará con un caos insoportable de tráfico, de gente por las calles y no podrá evitar visitar las tres pirámides más famosas del mundo (Keops, Kefrén y Micerino), así como sacarse fotos junto a la Gran Esfinge. Tanto si es viajero por placer como si es amante de las antigüedades se dará un paseo por el Museo Egipcio y allí se encontrará con aglomeraciones de personas venidas desde primera hora del día para acceder a él.

Fundado por el arqueólogo francés Auguste Mariette en 1.858, constituye un maremagnum de más de 120.000 objetos clasificados de las diferentes épocas de la egiptología. Su visita es por sí sola un motivo más que suficiente para acercarse a El Cairo. Recorrer la sala de las momias (siempre atestada de gente), el gran tesoro de Tutankamón, o pasear entre objetos procedentes del Valle de los Reyes, de Luxor, de Tebas… constituye una experiencia inolvidable para la persona más viajada. En la planta baja encontraremos papiros, monedas y objetos procedentes del antiguo, medio y nuevo imperio, que a quien llegue por primera vez dejará atónito.

Pero el visitante tiende a pasar deprisa ante la emorme cantidad de objetos expuestos, y lo hace en busca de la planta superior, en la que se encuentra el tesoro de Tutankamón con más de 3.500 piezas. La curiosidad del paseante no se verá saciada ante la cantidad de objetos que irá observando en vitrinas o ante moles pétreas compuestas por esfinges, máscaras funerarias o sarcófagos. Quien haya visitado la colección de arte egipcio del Louvre o del British Museum echará en falta la tranquilidad con que en ellos se pasean entre las momias y el sosiego que allí se respira.

Es así, en el museo la bella Nefertiti, el sacerdote Raholep, el escriba sentado o el rey monoteísta Akhenatón nunca estuvieron tan acompañados de esculturas, relieves, cerámicas, objetos de la vida cotidiana o pinturas de extraordinarios coloridos. Y entre ellos, Boris Karloff arrastrando sus vendajes para que Carl Freud, en 1932, filmara La Momia metiéndonos a todos un poquito de miedo al más allá.


LA NATURALEZA NO HACE NADA EN VANO. Aristóteles

El amianto ha sido un producto muy usado en la fabricación de viviendas y como componente industrial. Ello se debe a que es ligero, de fácil manejo, soporta extraordinariamente bien el calor y es un aislante muy bueno. Durante años se utilizó para la fabricación de embragues y frenos de coches, trajes de bombero, como aislamiento en fundiciones y barcos, y con la marca comercial de Uralita en la construcción. Su presencia ha estado presente en casi todos los órdenes de la vida, hasta que se prohibió su empleo en el 2002 en el estado español.

El amianto ha arruinado la vida de muchos trabajadores y ciudadanos que estuvieron en contacto con él. Lo cruel es que desde principios del siglo XX se conocía que era perjudicial para la salud, pero las autoridades consideraron que eran superiores las ventajas que aportaba a la industria. En la actualidad hay cientos de edificios y pabellones industriales con Uralita en los tejados, debajo de los cuales se practica deporte, trabaja o se guardan materiales. Para su desmontaje hace falta la presencia de empresas especializadas que se hagan cargo de los residuos y que utilicen los medios de autoprotección adecuados.

Mientras tanto, ningún gobierno ha manifestado el más mínimo interés por controlar estas bombas de relojería que producen cáncer en la población. Quizás sea porque el desarrollo de éste es tan lento que en la práctica se hace muy difícil demostrar que los cánceres y los mesoteliomas producidos por la asbestosis se produjeron al tener contacto directo con la Uralita. Pero lo cierto es que son muchas las personas que conviven con él en cobertizos, recintos escolares o en empresas.

De hecho, es muy corriente encontrarse planchas de Uralita en vertederos o escombreras, que acampan en compañía de otros desperdicios sin ningún control. No estaría de más que, junto a las ayudas por rehabilitación de viviendas se incluyeran apartados específicos para el tratamiento del amianto, o que la autoridades sanitarias y mutuas de protección laboral pusieran más interés en proteger a la población que convive en contacto con el material. Quizás de esta forma se evitarían muchas víctimas inocentes que durante los próximos años morirán por problemas pulmonares sin imaginarse la causa de sus desgracia.


CUANDO EL JUEGO ACABA, EL REY Y EL PEÓN VUELVEN A LA MISMA CAJA. Anónimo

No soy de los que se irían de vinos con un miembro de la curia. Es más, estoy seguro de que llegado el supuesto serían éstos, que durante siglos han dictado el modo de gobernar a monarcas o censurado las entretelas maritales en confesionarios, quienes me evitarían. Posiblemente no lo haría, en cambio, esa infantería, amante de la lucha cuerpo a cuerpo, que deja en alto ese estandarte de su creencia en los rincones más inhóspitos del mundo y siempre, en todo lugar, en favor de los desfavorecidos.

Mientras los primeros ordenaban quemar libros, incendiar hogueras inquisitoriales, bendecían a generales o paseaban bajo palio a dictadores, los segundos estaban en la trinchera con los pobres y reconociendo como hermanos a los más desfavorecidos. Lo queramos o no, la cultura occidental es mayoritariamente católica y las contradicciones religiosas están presentes en la historia. Quien escribe reconoce que para saber de dónde se viene es conveniente conocer el significado de tantos símbolos encerrados en bóvedas, piedras marcadas por canteros o libros miniados que conformaron la forma de ser de pueblos y doblegaron los tiempos.

Es bueno que los jóvenes conozcan el patrimonio cultural que habita en iglesias, monasterios o ermitas. Quizás así evitemos que se vendan libros de gregoriano por hojas como me encontré no hace muchos años en una tienda de Córdoba, o que se utilice una pila bautismal renacentista como abrevadero o que libros con más de tres siglos de antigüedad cojan polvo y polilla sobre un altillo en Castrojeriz. Por no hablar de un sarcófago romano utilizado para dar de comer al ganado encontrado en Castilla.

Que cada cual se valdee la espiritualidad y la moral de sus creencias donde crea oportuno, pero sería bueno que la cultura religiosa entendida en sentido amplio y no doctrinal formara parte de los planes de estudios de nuestros chicos. Sólo así contrubuiríamos a que cuidasen un poco más las fachadas del patrimonio en sus noches de botellón, que no miren abobados retablos de los que no entienden nada o paseen ante imágenes o cuadros que les son ajenos.

Que las piedras hablan es una verdad a gritos y nuestros chavales precisan amueblar el mundo que les rodea con los signos del pasado y las claves del futuro. Quizás de esta forma evitemos que un presentador de televisión hable de signos exotéricos en las piedras de Trujillo, donde se halla esculpido el escudo del Athletic. Es el mismo desconociemiento de quien muestra las fotos de vacaciones con composiciones artísticas recortadas y el careto del viajero travestido para la ocasión.

LA ATENCIÓN ES LA FORMA MÁS RARA Y MÁS PURA DE LA GENEROSIDAD de S. Weil

El Sol saldrá de 8,12 h. a 18,46 h. y la Luna de 7,13 h. a 17,26 h. Luna nueva el día 14 en la constelación de Acuario.

The ArK (1989-1992) fue construido por Ralph Erskine en un contexto urbano altamente densificado donde destacaba una vía de ferrocarril y un paso elevado de una autopista. De forma aproximadamente ovoide, su construcción gira en torno a un gran atrio que obliga al edificio a cerrarse sobre sí mismo en forma de caparazón.
En su realización, Erskine muestra su experiencia en proyectos de vivienda social realizados en su Suecia de adopción. El proyecto se realizó en un emplazamiento urbano poco atractivo donde sobresale este edificio contemporáneo de oficinas con fines comerciales.

ATRIO: Proporciona luz y ventilación a la zona de oficinas. Los huecos de los forjados ofrecen una amplitud espacial entre la planta y los diferentes pisos.

VENTILACIÓN: Un sistema informático regula su uso dando prioridad a la ventilación natural a través del atrio.

LUCERNARIO: Permite la entrada de luz natural al atrio. En la estructura de vidrio se abren automáticamante unos respiraderos en caso de incendio con el fin de evacuar el humo.

TORRE-MIRADOR: En realidad se trata de una sala de reuniones de forma caprichosa que rompe el envolvente del edificio.

TERRAZA: Están protegidas por el vuelo de los aleros y aisladas del ruido del tráfico.

CUBIERTA DE COBRE: Junto con los paneles que ocultan los bordes de los forjados, adquieren con el tiempo una pátina oscura característica.

USO COMUNAL: Dentro del solar se construyó un edificio de dos plantas para uso comunitario. Se trató de una compensación al promotor por el uso comercial del espacio.

ESTRUCTURA DE HORMIGÓN: Son la base del edificio y refuerzan la rigidez del mismo.

TORRES DE ASCENSORES: En un núcleo constructivo se alojaron la escaleras, ascensores y los sistemas que proporcionan aire presurizado al atrio central.

TEXTURAS: Las torres y las estructuras de hormigón van revestidas de ladrillo; la cubierta, de cobre; y el cerramiento de paneles triples, de vidrio, para aislar el edificio.


En el secarral de Dubai se ha construido la mole más alta del mundo, para desafío de la ciencia e idiotez de su jeque. Algunas televisones retransmitieron en directo el evento y los medios de comunicación hoy reproducen al unísono los datos del edifio. Que si mide 828 metros, que si participaron 12.000 trabajadores….; en fin, los mismos datos en todas partes para alegría del periodismo de investigación.

Hay quien dice que su inauguración será como el espíritu divino e insuflará optimismo a la mermada economía del emirato, cuyo consorcio público -Dubai World- arrastra unas deudas de 26.000 millones de dólares. Pero no importa, para sus impulsores es la joya residencial del Golfo Pérsico y símbolo del milagro económico del país.

Lo que las crónicas no cuentan es que los parias que trabajaron en su realización cobraron entre 30 y 60 dólares al mes. Ocultan que en Dubai se les esconde en barrios marginales para que no empañen la buena imagen del emirato y no se dice que para no perder tiempo, muchos de ellos durmieron en la misma torre. No se sabe el número de accidentes laborales que hubo en los 6 años que duraron las obras, ni se recordará a esos paquistaníes, indios o habitantes de Bangladés que se dejaron la vida en este proyecto faraónico.

Uno se pregunta -perdón por la expresión, pero me sale del alma- qué cojones pinta semejante monumento a la estupidez en un emirato plano, donde sobra espacio por todas partes. El consumo energético de semejante mastodonte es tan grande como escaso el respeto a los Derechos Humanos por parte de sus jeques. Y como la insensatez les parece poca, ya tienen en construcción otra torre que supere a ésta en altura. La pregunta es qué pasará en Dubai el día en que se estropee el aire acondicionado. Que nos les pase nada, porque si hay algo seguro es que tarde o temprano se averiará.

AEROPUERTO DE KANSAI

La terminal del aeropuerto de kansai, en Japón, es uno de los proyectos arquitectónicos más importante del siglo XX. Cuando Renzo Piano se hizo cargo del proyecto, sabía que éste se iba a situar sobre una zona sísmica de las más activas del planeta. La terminal se construyó en el mar sobre un lecho de tierra inestable. Para ello hubo que asentar el terreno (aún hoy no ha terminado de hacerlo) y dotar a las instalaciones de una robustez a fuerza de huracanes y movimientos tectónicos.

El aeropuerto es una isla en la bahía de Osaka, a 5 kms de la costa, unida por un puente y un tren. Se comenzó a construir con dos equipos de 4.000 y 10.000 trabajadores cada uno, que iniciaron sus trabajos desde el norte y el sur, hasta encontrarse en el punto medio. Tardaron tres años y dos meses, y precisaron deshacer tres montañas para conseguir tierra.

La estructura es de acero, con una forma dinámica. El diseño recuerda el de las alas de un avión.

Elementos constructivos de la cubierta:
La altura de la cubierta es lo suficientemente baja, como para permitir a la torre de control tener una visión de la cola de los aviones sin ningún tipo de obstáculos. El proyecto se organiza y estructura en torno a ella. Diseñada de forma tórica, tiene una longitud de 1,7 kms y se apoya sobre cerchas de tubos de acero.

La curvatura está compuesta por 90.000 paneles de acero inoxidable del mismo tamaño, que simplifican las uniones y los elementos constructivos. El desagüe pluvial se realiza por cada uno de ellos hacia una capa impermeable situado debajo. A lo largo de la estructura hay juntas de dilatación a intervalos regulares que absorven los movimientos sísmicos, térmicos y los asentamientos del terreno.

Los 900 pilares están montados sobre gatos hidráulicos controlados por ordenador, con el objeto de compensar oscilaciones del firme. La ligereza y luminosidad se consiguen con grandes superficies acristaladas.