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SER JOVEN Y NO SER REVOLUCIONARIO, ES UN CONTRADICCIÓN CASI HASTA BIOLÓGICA de S. Allende

El otro día oí comentar que básicamente los movimientos ciudadanos tienen cuatro maneras de reclamar al poder:

– Reuniéndose bajo techo.
– Manifestándose violentamente.
– Manifestándose pacíficamante.
– No acatando las normas mediante la desobediencia civil.

Mientras que las dos primeras posturas benefician a quien ostenta el poder porque son aquellas en las que ejerce el dominio; las dos siguientes, por el contrario, favorecen a quienes reclaman, y ha sido históricamente el pueblo el que las domina.

La reflexión no es baladí, por cuanto aporta pistas para poder entender las cosas. Antes habría que añadir una premisa: los movimientos de masas están condicionados por su capacidad de resistencia y desaliento. Pero en esta ocasión lo vamos a dar por descontado.

Los acampados por las plazas de este reino tendrán su oportunidad de lograr sus objetivos en la medida en que se muevan entre las manifestaciones pacíficas, la desobediencia y el uso de terceros que les representen. Esto lo saben bien las organizaciones armadas, propias de los años 60, que vieron en la revolución la solución a sus demandas. Todas ellas están prácticamente derrotadas y aquellas que desean la negociación con los Gobiernos tratan de hacerlo mediante supervisores, evitando de esta forma las reuniones directas.

Los dos grandes sindicatos que negocian las reformas de este país debieran ser conscientes de que todo lo que sea alargar las negociaciones bajo techo y perder la calle es algo que favorece al contrario. Al final pueden terminar fagocitados por éste y alejados del mundo a quien dicen representar. Y es que a las reuniones primero se va con camisa de cuadros, después con chaqueta y maletín, para terminar con corbata y acompañado de abogados, pero para entonces ya se han recibido dádivas y benefícios.

El gran éxito en los años 80 del movimiento de objección de conciencia sobre el servicio militar obligatorio estuvo basado en la desobediencia civil que ejerció y en la aplicación de técnicas propias de la no violencia. Consiguieron que se derogara la obligación a acudir a filas sin negociar con ningún gobierno. Por eso tuvieron éxito. Cuando los cuerpos policiales se tienen que enfrentar con un grupo de ciudadanos, como los de Plaza Catalunya, con una actitud pacífica se encuentran con una situación para la que no han sido entrenados. Por ello, antes de actuar tendrán que provocar y argumentar causas ajenas al conflicto hasta conseguir que alguno de los manifestantes se vuelva violento.

El análisis sirve para conocer el funcionamiento de muchas ONGs, Asociaciones de Vecinos, Sindicatos de trabajadores, etc… que se mueven en el campo de quien ostenta el poder. De hecho, la primera reivindicación de a quien se le realiza una huelga, por ejemplo, es la vuelta a la mesa de negociaciones y desconvocatoria inmediata de ésta. O sea, lo urgente es llevar al oponente a su terreno, en el que se mueve mejor. Por eso, quienes temen que algunos grupos de masas ostenten el poder debieran ser conscientes de que ello precisamente será la causa de su derrota. Basta echar una mirada al patio de este planeta para comprobarlo.

4 Comments

  1. Sí, las protestas están bien. Está claro que a lo largo de la historia, gracias a muchas protestas se han conseguido derechos y cambiar leyes, pero ¿y otras veces? se aprovechan las protestas simplemente para desparramar. Vuelvo a la actualidad ¿Que pasa con el famoso movimiento 15 M? Querían cambiar cosas, la ley electoral, derechos para los ciudadnos, todo eso está muy bien, pero desde el momento en que se pisan los derechos de otros, se acabó… Ahora los comerciantes de Sol se están quejando, han bajado sus ventas, resulta que están acampando grupos de palestinos, defensores de los animales, vegetarianos… ¿es eso la protesta que debería ser? Ya no es una acampada romántica, Ahora son ya chabolas, han llevado neveras, generadores, estructuras metálicas y de madera, no respetan un mínimo de salubridad, han acudido mendigos a comer.Han encontrado hasta pulgas y no dejan que entren a limpiar. Muy bonito, si señor, exigiendo pero no cumpliendo con la ley. ¿Se puede consentir eso? ¿Porqué las autoridades cuando el tema se ha salido de madre no han puesto cartas en el asunto? ¿que hace el ministerio de interior, el ayuntamiento…? ¿Porque hay que respetarlos a ellos, y ellos no respetan a los trabajadores de los alredeores? No quieren quitar carteles de las tiendas, que son espacios privados, no quieren quitarse de las entradas…. en fin, que lo que quiero decir es que los movimientos juveniles, las protestas… están muy bien, pero si se piden derechos y respeto hay que respetar a los demás ciudadanos. Cuando las cosas se hacen exigiendo, pero no cumpliendo con lo que se supone que ellos consideran injusticia, se ha perdido toda la razón. Perdón por ña extensión.
    Saludos
    Ana

  2. Estoy de acuerdo con las reivindicaciones. Estoy en contra de que para hacerlas haya que fastidiar a los de siempre.

    No tengo ninguna fe en los sindicatos.

    Y soy trabajador auntónomo. ¿Alguien en España tiene menos derechos que yo?

    Saludos.

  3. Las dos últimas opciones, como tú dices, dejan sin argumentos y descolocados a los próceres, por eso tardan en reaccionar, si reaccionan.
    Desde sus púlpitos es fácil decir, pero bajar al ruedo… eso ya es otra historia.

    Un abrazo

  4. El día que nos demos cuenta que nos suben impuestos para pagar a la banca y que esta no quiebre y que ese dinero y el de nuestros ingresos los utilizan esos mismos para especular contra nuestra deuda y que nos sigan inflando a impuestos, recortes sociales y recortes de derechos laborales te digo que habrá la 4º.- DESOBEDIENCIA CIVIL.

    Me refiero a que algún día lograran que la gente no pague ni prestamos ni impuestos. Algo que parece hoy una locura cada vez está mas cerca.

    En el libro, el Principito, aparece la figura de un Rey como simbolo de autoridad pero lo que nos quiere decir, la experiencia del encuentro con este personaje, es que no tienes por qué hacer caso a nadie, no hay por qué cumplir lo que te ordenan, nadie tiene autoridad sobre ti por muy rey que sea, la última voluntad de hacer o no hacer algo es cosa de uno mismo. La autoridad de alguien dura lo que aguanta la sumisión de otros.


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