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PARA QUE NADA NOS SEPARE QUE NADA NOS UNA de P. Neruda

Quien ganaba las batallas corría al centro a plantar la bandera. De esta forma, si caía el castillo, el ayuntamiento o el dificio de gobernación, se daba por terminada la refriega. Era como la toma de la Bastilla para los franceses. Estamos creando un mundo tan entrelazado que, como díría Punset, se asemeja a las redes neuronales del cerebro. En ellas se diluye lo cercano de lo lejano, porque todo está interconectado. Ya no es importance vivir próximo al centro de la ciudad. De hecho, podemos realizar inumerables trámites administrativos por medio de internet y gozamos de servicios de todo tipo descentralizados. Dándose el caso de que en ocasiones lo que llamamos calidad de vida, no se encuentra en el centro neurálgico de las ciudades.

Las líneas eléctricas, las tuberías del gas, los medios de comunicación, la producción de ideas y tecnología, entre otras cosas, no las podemos entender sin que traspasen las fronteras y se interconecten con las de otros países. En realidad, la varible más importante que las puede hacer averiar es la densidad. Se terminaron los privilegios de vivir en el centro de los lugares, y más, cuando la mayoría de las veces constituye un engorro. Lo mismo podemos decir de la configuración arquitectónica de las ciudades o de los medios de transporte: ya no precisan tener un punto central, o pasar por él en el caso de los segundos.

No puedo dejar de sorprenderme ante la necesidad de algunos políticos de significar su centralidad y luchar por este espacio como si realmente existiera. ¿De verdad lo creen? ¿Se han parado a pensarlo antes de decirlo? Antaño era relativamente sencillo buscar este punto, porque las diferencias ideológicas entre la izquierda y la derecha eran patentes. En la actualidad, en una economía de libre mercado (que pone en solfa las ideas socialistas de Marx) las diferencias no son tantas y, en ocasiones, si no se diera a conocer el origen de ciertas políticas, nos sería difícil saber a cuál de los bandos corresponde. La simetría original hace tiempo que se perdió; por eso, quienes manifiestan buscar el espacio electoral de centro debieran reflexionar sobre si en una sociedad tan compleja éste existe.

Vivimos interconectados y las ideas también, lo que ha permitido que los flujos del conocimiento se acerquen. Hace medio siglo era relativamante fácil encontrar una ubicación para un cementerio nuclear o un vertedero de basura. En la actualidad todo queda cerca. Se puede llegar a cualquier sitio en poco tiempo. Todo crece y lo hace de forma descentralizada. Uno puede vivir en el barrio de una gran ciudad con todas las comodidades sin tener que aproximarse al origen de las cosas. Las ideas viven de los mismos principios. Por eso, en las campañas electorales más que programas de trabajo y proyectos, se venden imágenes de líderes vitoreados acompañados de una música triunfal censurando al oponente. Y es que es más fácil autoafirmarse resaltando las diferencias que buscar los acuerdos, que precisamante debieran ser más sencillos, por estar las ideas interrelacionadas como lo están las neuronas cerebrales.

5 Comments

  1. El centro sólo tuvo sentido en la transición, por el miedo al cambio y a sus posibles excesos. Acabada la transición, desapareció el centro. O todo es centro, que es otra forma de verlo, porque la derecha y la izquierda son poco más que etiquetas para decir a los votantes “votadnos, que somos de los vuestros”.

    Saludos.

  2. Un post…centrado.
    La política, hoy en nuestro país y salvo excepciones, está planteada como un espectáculo con fines comerciales. Su “slogan” es un argumentario , que sólo es válido en su mundo ( en real , no se sostiene)y que tiene como objetivo comprar tu voto.
    Pero yo si que creo que hay un centro: es una posición simbólica de la gente de bien y que no casa con los conceptos anticuados de la derecha y la izquierda. No les interesa que se muestre…Tal vez es que los que ahí están son de derechas o de izquierdas pero …no son gente de bien..
    Yo creo en el centro y en la interconexión.

  3. El centro siempre se vendió bien… los inmuebles y los políticos.

    Un abrazo

  4. Yo creo que todo está mezclado. En política también. No hay mas que verlos, si es que son mas cosas los que les unen que los que les separan… Y como tenemos que conformarnos con que nos gobiernen, pues no queda otra. Al menos nos queda la esperenza de que cada cuatro años podemos elegir, aunque en realidad, poco hay donde decidir.
    Chao
    Ana

  5. Yo pienso que hay espacios opuestos de ideas y tambien hay un espacio central moderado.

    Así podemos entender, por ejemplo, que el Capitalismo es un sistema no perfecto pero es el que más se parece al ser humano, por lo cual es bueno. Pero el hombre, es capaz de destruirse así mismo y de arrasar todo lo que pille.

    De esta forma se explica que queramos vender caro y pagar poco. Si nos damos cuenta de que el trabajador ademas de trabajador también es consumidor entendemos que para que el sistema sea sostenible debe existir un justo equilibrio entre las partes.

    Ya tienes aqui las tres partes: El capitalismo salvaje propio de la derecha, el socialismo propio de la izquierda y un capitalismo social que podría ser el centro.


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