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SIEMPRE HAY UNA FORMA DE SER SINCERO SIN SER BRUTAL.A. Dobrin

Existe un estereotipo instalado de que las personas mayores reciben más de lo que aportan y se concreta en que disponen de transportes gratuitos, viajes del Inserso baratos, medicamantos gratis o que cobran una pensión sin dar un palo al agua. Se tratan, todos ellos, de criterios evaluables numéricamante y que formarían parte del debe si no fuera porque gran parte de ello, ya lo adelantaron con anterioridad.

En realidad nuestros mayores conforman un “ejército invisible” que con sus acciones, además de vertebrar la sociedad, sustenta con sus actos labores que de no ser realizadas por ellos colapsarían el sistema. De hecho, una mayoría de ellos cuidan de sus nietos, mantiene a hijos adultos y en edad de trabajar o ayudan a la economía de sus bástagos ya emancipados. Lejos de constituir un problema ellos son una gran solución por cuanto acometen labores subsidiarias que facilitan el acomodo social de sus seres queridos y, a la vez, constituyen un bálsamo para las cuentas públicas.

Nuestros mayores son más longevos y se debe a que mantienen unos hábitos de vida saludables. Gran parte de ellos viven cerca de sus hijos, lo hacen en pareja, mantienen relaciones sociales, hacen gimnasia de forma habitual y la inmensa mayoría son autónomos. Por contra, tienen problemas de barreras arquitectónicas y de soledad. Pero llegado el caso prefieren permanecer en casa con ayuda, a desplazarse a una residencia. En definitiva: se hallan mejor preparados que sus antecesores y conocen perfectamente lo que se espera de ellos.

Hablar de “jubilados de oro” con las pensiones medias (entre 600 y 900 euros mensuales) que tiene este país constituye una falacia cuando, en numerosas ocasiones, gran parte de este capital sirve para socorrer a familiares en apuros. Por otra parte, generalmente llegan a la ancianidad avalando con su patrimonio las hipotecas, ya de por sí gravosas, de sus hijos. Nuestros mayores, al contrario que muchos de sus homónimos europeos, no veranean en Mallorca ni disponen de una segunda vivienda. Su quehacer es estar en el tajo ofreciendo una magnífica y discreta solución a los grandes problemas que tiene este país.

3 Comments

  1. Las pensiones no son un negocio. Las pensiones forman parte de un derecho adquirido (habitualmente) tras haber cotizado durante X años con aportaciones periodicas al sistema, independientemente de que se llegue incluso a abusar de ellos injustamente con la carga de trabajo que puede suponer el mantenerse al cargo diario de unos niños.

    Eso no implica que no existan otras cosas que puedan plantearse como pueda ser el hecho de que existan los viajes del IMSERSO subvencionados a la vez que hay pensionistas buscando comida en la basura, que se quiera aumentar los tiempos de cotización o que tengamos un agujero en medicamentos de 11.000 millones (equivalentes a tener que subir 3 puntos de IVA) cuando existen pensionistas con pagas de 3.000 euros, mientras que una persona que gana 700 u 800 euros tiene que pagar por parte de ellas.

  2. Más que un problema son un parche que la propia sociedad “ha creado” por su interés y beneficio.
    Hablar de jubilados de oro… sólo los necios pueden hacerlo.

    Un saludo

  3. Cuidan de los nietos cuando son pequeños, se hacen cargo de ellos cuando tienen edad escolar (los llevan y los traen, les dan de comer, etc), ayudan a los hijos en edad laboral que no laboran porque no tienen trabajo, etc, etc. Todo esto es muy cierto. Igual que lo es el dato de la pensión media (600 a 900 euros al mes). Eso, en el caso de los hombres. Las mujeres, o una buena parte de ellas, no cobra porque no cotizó (que no es lo mismo que no “trabajó”, ya que son ellas las que se hicieron cargo de la casa, los hijos, los padres propios o del marido muchas veces, etc).
    Y no hay que olvidar que un buen número de los jubilados de hoy fueron emigrantes ayer, gente que fue a Europa a trabajar, no de vacaciones. Y con las divisas que mandaban contribuyeron decisivamente con la paupérrima economía española del momento.
    Tampoco quiero pasar por alto el hecho de que muchos de nuestros jubilados de hoy no tuvieron la oportunidad de ir a la escuela. Otros muchos sólo tienen estudios primarios, conseguidos de forma muy justita. En fin, que son muchos los jubilados que vienen de un tiempo, que nada tiene que ver con éste que vivimos ahora, de privaciones y trabajo, trabajo y trabajo.
    Las prejubilaciones son otra cosa, no obstante…. Pero el número de prejubilados de empresas públicas que la política privatizó o el “mercado” enterró, son una menudencia comparado con el total de jubilados de este país (España).
    Salud.


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