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NADIE TROPIEZA CON UNA MONTAÑA. SON LAS PEQUEÑAS PIEDRAS LAS QUE NOS HACEN CAER.

El Sol saldrá a las 5,54h. y se pondrá a las 18,01h.

En ocasiones, quien esto escribe piensa que abusamos de los aditivos. Lo cierto es que su presencia entre nosotros está tan asumida que ni siquiera nos planteamos sus consecuencias. Y así caminamos por la vida añadiendo a nuestros actos sustancias no nutritivas, que añadimos en pequeñas cantidades para mejorar nuestro aspecto, consistencia, conservación e incluso sabor. Lo triste es que hay quien abusa de ellos y aquello que comenzó siendo algo vanal, con el paso del tiempo terminó siendo un contaminante más.

Es cierto, la frontera entre aditivo y contaminante, en muchos casos es muy sutil. Incluso aquello que en su día era un aditivo inocuo, con el paso del tiempo puede llegar a ser perjudical para la salud. No le corresponde a quien esto escribe juzgar los comportamientos de quienes lo leen, pero sí les invita a reflexionar sobre cuántos derivados del plomo conllevan muchas de sus acciones o qué cantidad de edulcorantes encierran ciertas sonrisas. Lo cierto es que en gran parte de las actividades cotidianas nos presentamos saturados de aromatizantes, emulsionantes o colorantes.

Nos lanzamos a eso que llamamos vida con excesivo almidón, que además de acartonarnos, nos proporciona una magnífica fuente de energía. Y así, mientras acudimos a esas comidas de compromiso hacemos uso del ácido ascórbico de la carne, el ácido cítrico de la confitería o quizás del fosfato potásico del yogur de frutas. Y todo ello por querer ser encantadores y mostrarnos como magníficas personas, siempre joviales y llenas de energía vital.

Nos gusta presentarnos como marisco caro aunque para ello tengamos que bañarnos en ácido bórico, incluso los hay que recurren a los estrógenos de síntesis para triunfar, hormonados, en el mundo de los negocios. Los más naturales y amantes de la sencillez usan con demasiada frecuencia el difenilo (conservador de naranjas y limones) y el 3,4-benzopireno con el cual ahúman su vida dándole un toque exótico. De esta forma, nuestras moléculas transportan tal cantidad de productos químicos que, dependiendo de las circunstacias, nos podemos presentar deshidratados, en gel o etéreos. Lo importante es caer bien y resultar bien acogido, aunque tanta porquería en nuestras venas nos ocasione impotencia, cáncer de riñón o colapsemos nuestro hígado con cirrosis.

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4 Comments

  1. Vas a acabar conmigo Aristides.

    Desde ayer no bebo y a partir de ahora voy a tener que dejar de comer.

    Por cierto, el tema del acido bórico tiene aplicación como insecticida. No quiero pensar donde lo has encontrado además de en el marisco pero, al menos, me gustaría seguir bañandome antes de morir de hambre y sed.

  2. Al tiempo; ya verás que pronto te planto un post de las aguas contaminadas del Mediterraneo y de lo turbias que bajan por el Guadalquir.

    ¡Joder, como me he reido¡

    A partir de ahora incluiremos algún chistecito.

    Un saludo y ten en cuenta que lo hago para que no engordes.

  3. Es curioso, al ver la foto del humo pensé que ibas a hablar o al menos mencionar el cáncer de pulmón (el más ”característico” del tabaco) y me he encontrado con que yo, que presumía de tío sano, estoy podrido!!!jejejeje
    Es bueno saber la porquería que nos metemos sin saberlo.

  4. Jo, Aristides, que vivo en Sevilla, concretamente en la localidad de Coria del Rio donde es tipico un pescado en adobo que se llama “albur”.

    Aggggggggggggg


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