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LA INDEPENDENCIA DEL PENSAMIENTO ES LA MÁS ORGULLOSA ARISTOCRACIA. De A. France.

El Sol saldrá a las 6,03 h. y se pondrá a las 18.10h.

Tuve el gusto de leer, en la siempre recomendable bitácora de “Reflexiones” cómo influye el derecho público y privado en las decisiones de la administración. Los comentarios tenían su aquel; me hicieron recordar cómo normalmente las leyes naturales difieren notablemente de las realizadas por los hombres. Mientras las primeras expresan la estructura de las cosas, las segundas son una recopilación de preceptos.

De esta forma, cada país puede legislar cosas que a otros no les competen (Por ejem: anchos de vía de ferrocarril, dirección del tráfico…) como fruto de sus convicciones sociales. Por el contrario, las leyes naturales son universales y nos afectan a todos. Existen desde el origen del universo y morirán con él. Su transgresión retornará a nosotros con un castigo silencioso que pagaremos de alguna manera. La ley de la gravitación, de la masa, de la velocidad de la luz…, tienen todas ellas una jerarquía al servicio del equilibrio y la harmonía del mundo.

La voluntad del hombre ha sido siempre la de modificar su hábitat para su comodidad, pero en pocas ocasiones ha procurado entender las consecuencias de algunas de sus acciones. Al mismo tiempo, ha tratado los recursos naturales como fuentes de capital para financiar tantos desmanes. Tras la modificación del curso de un río, la roturación de la tierra o la emisión de gases, siempre hay algunas leyes de la naturaleza que se modifican y que tendremos que penar de alguna manera.

La ciencia siempre fue más proclive a analizar los aspectos medibles de las leyes físicas, químicas e incluso fisiológicas, pero siempre se mostró distante a reconocer que desde Aristóteles, al menos, conocemos que el hombre y sus conductas forman parte del orden del universo. Una obviedad que el espíritu de superación del ser humano no ha tenido en cuenta en el momento de encarar sus relaciones con la naturaleza.

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One Comment

  1. La naturaleza puede perder a corto plazo, pero siempre gana a largo plazo.

    La vida se hace hueco siempre. Si modificamos la naturaleza para adaptarla a nuestras necesidades, obviando los principios de crecimiento sostenible y responsable, destruiremos la naturaleza pero finalmente eso nos llevara a la destruccion de nosotros mismos.

    El Ave Fenix que resurge de sus cenizas, tiene muy poco que ver con el hombre y mucho con la propia naturaleza. Nuestro espacio lo ocuparan otras especies que se abriran camino frente a la destruccion que hayamos provocado y si dentro de miles de años vuelve a existir otra forma de vida inteligente, se nos recordara como nosotros recordaremos a los dinosaurios, pero también como un ejemplo de lo que no se puede hacer.

    No consiste en volver a tiempos prehistóricos sino en buscar un crecimiento sostenible y responsable, que tenga en cuenta y respete la mano que nos da a todos de comer, ya que todo, viene de la propia naturaleza.

    Hoy en dia, para conocer el bienestar de un pais se toma como referencia el PIB, que viene a ser una suma de lo que consumimos, lo que se invierte y la diferencia entre lo que compramos y vendemos a otros paises. Este indicador no tiene en cuenta los bienes naturales que se explotan y que se pierden por lo que a mi juicio, no responde más que a cuestiones económicas y deja de lado las consecuencias medioambientales.


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