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Hay historias que reconfortan el alma; como la de Ibai, que con siete días de vida, cruzó en una singular caravana el mayor temporal de nieve que se recuerda en la zona. Ingresado en la unidad de urgencias del hospital vitoriano de Txagorritxu debido a una grave obstrucción intestinal, la tarde del sábado los médicos decidieron que no podían esperar más y que era necesario intervenir quirúrgicamente. El problema residía en que dicho hospital no dispone de unidad neonatal.

Mientras la autopista que une Vitoria con Bilbao se hallaba al borde del colapso a consecuencia del temporal de nieve y viento, se preparó un dispositivo de evacuación coordinado por la Diputación de Álava, SOS-Deiak y los hospitales correspondientes. Con los helicópteros inutilizados por las condiciones meteorológicas, se optó por que a las 21,20 h. saliera una máquina quitanieves, acompañada por un vehículo todoterreno de la Ertzaintza y una ambulancia medicalizada, equipada con cadenas, donde viajaran el pequeño y sus padres. El plan era sencillo, el vehículo sanitario debería seguir a la máquina que apartaba la nieve y en caso de no poder hacerlo, trasladar a Ibai al vehículo policial para poder continuar.

El llamativo convoy se puso en camino en el momento que más azotaba el temporal. «La situación era muy mala -rememora el padre del bebé-. La nevada era intensa y avanzábamos con una lentitud desesperante». El punto crítico lo encontraron en el puerto de Altube donde «veíamos a gente atrapada en las cunetas. Había coches y camiones parados en los arcenes y en la mediana. Por un momento pensé que no íbamos a poder pasar con la ambulancia. Como último recurso y como nos recomendaron los pediatras, tendríamos que haber desenchufado todos los aparatos médicos y habernos llevado a Ibai al todoterreno de la Policía para seguir el viaje» recuerda el padre.

A las 23,15 minutos -dos horas después de partir- el bebé ingresaba en el Hospital vizcaino de Cruces, donde fue intervenido de su afección intestinal. La operación salió bien y quedó ingresado en la UCI del centro sanitario. «Fue ver las luces de Bilbao y ponerme a dar saltos de alegría», relata Alejandro padre, que junto con su esposa Leticia recuerda la peripecia de un bebé de siete días.

La noticia no merece comentarios; tan sólo, felicitar a los padres y a quienes lo hiceron posible y desearle suerte a Ibai, que algún día cuando sea un poco más mayor, le contaran una preciosa historia en la que fue protagonista.

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One Trackback/Pingback

  1. By BUENAS HISTORIAS « LA BITACORA DE ARISTIDES on 19 Ene 2010 at 12:04 pm

    […] más tranquilo. He comprendido que no estamos para pequeñeces, que lo que nos mola -como en la historia de Ibai- son las grandes obras; porque para miserias ya tenemos bastantes todos los […]

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