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Santificar a Isabel La Católica es una noticia recurrente, de esas que cíclicamante se repiten, sin saber ya cual es el origen de la noticia. En esta ocasión emulando a la página “Historias de la historia”, aconsejable para a todos aquellos que les gusten los chascarrillos de la historia, en vez de criticar -puesto que uno ya no sabe a quién- creo que bastará con unos retazos de su alcahueta vida para poder valorar santidad de la dama.

Cuando nació, a Isabel no le tocaba gobernar. Por delante de ella estaban su hermano Alfonso, que moriría joven y Juana “La Beltraneja”, que es quien tendría que haberlo hecho por línea sucesoria. La malicia popular atribuyó el nacimiento de ésta a una relación extramatrimonial entre la reina y el valido Beltrán, que el rey nunca desmentiría con suficiente firmeza.

Este hecho fue causa suficiente para que los partidarios de Isabel y Juana se enfrentaran en el campo de batalla. Resultando vencedora la primera, tomó como primera medida encerrar en un convento de clausura y de por vida a su oponente.

Siendo Isabel descendiente de madre portuguesa, extrañó que pusiera sus ojos en un joven aragonés un año menor que ella y con dotes para la guerra y comprobada fama de tener hijos bastardos. Ambas cosas fueron bien valoradas por ella, ya que de esta forma se aseguraba la firmeza en el orden y acentuaba la posibilidad de dejar descendencia.

Isabel se casaría con Fernando sin la necesaria dispensa papal en razón del parentesco que existía entre ellos. Para dar legitimación al acto falsificaron una bula de Pío II, muerto cinco años antes, y consiguieron, por medio de dádivas, que un matrimonio nulo fuera legalizado dos años después.

Terminada la guerra de secesión con Juana, comenzó otra que duraría 10 años, en la que conquistaría Gran Canaria y Granada. Entre tanto, pondría en marcha el viaje a América de Colón, La Fundación de la Santa Fe, fortalecería los tristemente famosos tribunales de la Inquisición y Autos de Fe. El mismo año de la caída del reino omeya firmaría el edicto de expulsión de los judíos, en los cuales se había apoyado hasta entonces para financiar sus empresas.

De la mano del Cardenal Cisneros finalizaría su obra católica, obligando a convertirse al cristianismo a los moriscos y precipitando su orden de expulsión del país. La reina terminaría sus días poniendo fin a la reunificación de España mediante la espada y consagrando su obra a Dios, por medio de la expulsión de las demás religiones. Quede claro así pues que llegó al poder apartando a Juana La Beltraneja -hija de su hermanastro y rey, Enrique IV- y falsificando un matrimonio de conveniencia con Fernando de Aragón.

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2 Comments

  1. Tambien Enrique IV queria que se casara con el rey Alfonso V de Portugal, pero ella lo rechazo y se casó con Fernando, con quien estaba comprometido desde los 3 años de edad.

    Se casaron en secreto y se dice que la bula era falsa, porque era de un Papa que ya no estaba vivo. (no recuerdo muy bien la movida).

    Al parecer eso fue lo que encabrono a Enrique IV y promulgo como sucesora a su “hija” Juana.

    En fin. Estos son los reyes que nos han gobernado “por la gracia de Dios”, con sus cuernos, sus mentiras y sus conspiraciones.

    • Pues sí al rey actual tampoco le tocaba gobernar. Era a su padre al que le correspondía y antes que él al hermano que mató accidentalmente (?) un verano en San Sebastián. Dentro de un siglo, cuando no quede ningún testigo, la historia lo contará

      Saludos


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