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Corría el año 912 cuando los señores que gobernaban las tierras castellanas repoblaron con vascones amplias zonas de Burgos y Soria, dejando en ellas huellas de nombres y toponimia. Al mismo tiempo, en el califato de Córdoba, Abderramán III se teñía el pelo de negro.

No era propio de un príncipe omeya tener la piel clara, ojos azules y cabello rubio. Descendiente de padre árabe y de una esclava vasca, ésta le transmitió la mayor vergüenza que arrastraría durante su vida. Siendo mayor arrasaría con gran crueldad poblaciones castellanas y navarras, sin ningún miramiento a las repobladas por la misma sangre que su madre y que corría por sus venas.

La CEOE actúa como Abderramán III cuando pretende flexibilizar el despido y reducir el periodo de percepción del paro, así como su cantidad. En este solar ibérico, todos tienen soluciones drásticas y se tiñen el pelo. Lo hacen porque ni los sindicatos, que cuando estalló la crisis estaban de vaciones en el balneario; ni los empresarios, que se acostumbraron a vender todo sin salir del pesebre; ni los partidos políticos, más preocupados por entonces en el desarrollo de la campaña electoral, vieron venir la catástrofe.

Son ellos los que han descubierto en el califato la “piedra filosofal”. La malo es que hay muchas y nadie sabe cual es la buena o si son todas falsas. Estos Abderramanes, aunque no se gusten y cambien de imagen, toleraron las hipotecas basura; fueron cómplices de la especulación económica y participaron de ella. Cometieron con su desidia, errores y abusos. No supieron preveer la crisis y se hicieron colaboradores necesarios de ella. Sus actuaciones reponden a intereses de poder, desestabilizando e influyendo en la economía, apesar de sus continuos errores.

Abderramán III asoló las tierras de León, Castilla y Navarra. Las arrasó a fuego y espada y sintió vergüenza de una parte de su sangre. Quienes ahora nos ofrecen la “piedra filosofal” nunca estuvieron en la batalla. Desde la retaguardia de sus cuentas corrientes de seguridad, y apesar de haberse dejado jirones de credibilidad, creen que con teñirse el pelo es suficiente.

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One Comment

  1. En realidad el padre de Abderraman III no era un árabe puro como dice el artículo, sino hijo de una navarra (ONEKA)por lo que el Califa Abderraman III tenia 3/4 de sangre vasconavarro.


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