Skip navigation


Quien viaja a Dakar (Senegal), no puede dejar de visitar la Isla de Goree. Tras un viaje corto y agradable de 20 minutos encontraremos una isla pequeña, con un trazado colonial, donde no hay coches. Sus calles son de tierra ocre y las casas están pintadas de colores. Se concibió como fortificación cercana a la costa rodeada de tiburones.
Fue descubierta por los portugueses, que la utilizaron de base para el mercado de esclavos hacia América. Impresiona la “Casa de los Esclavos”. Consta de 4 pequeñas habitaciones destinadas a hombres, mujeres, mujeres jóvenes y niños donde vivían hacinados en condiciones muy lamentables. Estos eran engordados para facilitar su llegada a las colonias que españoles y portugueses tenían en América.
A los barcos negreros se accedía por el “lugar del que nunca se regresa”. Con anterioridad, a los esclavos se les tasaba su valor en función de la dentadura, estado de salud y peso. Eran exhibidos en el patio donde los mercaderes fijaban los precios, dando más valor a las mujeres. Durante la travesía muchos morían, razón por la que los barcos partían sobrecargados de esclavos sujetos por grilletes.
Pasear por sus calles es muy agradable. La tranquilidad y el sosiego forma parte de la cultura de los Wolof (etnia dominante en la isla). Dejándonos dominar por ese espíritu podremos pasear por el fuerte que los holandeses construyeron en ella. En lo alto se encuentra el barrio de los artistas. Allí conocí a un hombre enjuto, de manos pequeñas y manchado por todas partes. Ignoro su nombre, pero supe que sus cuadros se exponen en París y que lo que produce en la isla no está en venta, salvo obras menores.
En la parte alta, junto al barrio de los artistas, hay unos cañones inutilizados. En su interior y bajando por una escotilla viven familias en espacios muy reducidos. El ambiente en su interior es asfixiante por su estrechez y falta de ventilación.
La comida, es la típica del país, arroz cocido con pescado a la brasa.
La isla no deja indiferente. Desde luego fue un lugar cruel que portugueses, ingleses, holandeses y franceses se disputaron y de cuyo lugar salieron cientos de esclavos negros para vergüenza de quienes hoy nos llamamos europeos. Por la ignominia de algunas naciones gran parte de América perdió a su población autóctona.
El nuevo color de piel de sus moradores es un recuerdo constante de cómo se construyó el continente. Cuando en el estado español hablamos de naciones hermanas tenemos que pensar seriamente si alguna vez las tratamos como tal.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: