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Como dijo nuestro guía: “en África faltan muchas cosas pero no se pueden solucionar todas”. Así que quien tenga previsto viajar al país que se dé una vuelta por sanidad exterior y se ponga la vacuna para la fiebre amarilla (un pinchacito en el brazo y a correr) y se haga acopio de tabletas para la malaria. Conviene ser prudentes. Los mosquitos existen y en la época de las lluvias pican. No está demás acompañarse de una mosquitera y asegurarse que no tenemos un invitado dentro de ella en el momento de dormir. Los repelentes son obligados aunque no sé si sirven para algo. Hace calor, pero llevad camisetas de manga larga, pantalones hasta los tobillos, gorrita y gafas de sol, sobretodo en la época de lluvias. Nunca se sabe por dónde va a tacar el enemigo. De todas formas, no hay que agobiarse. Nosotros hicimos el viaje con una menor y no tuvimos problemas.

El país es sucio y está lleno de bolsas de plástico. La higiene es bastante escasa. Si tenéis oportunidad visitad el mercado de Kaolak. Vais a alucinar. Por cierto, la hospitalidad africana existe, pero no olvidéis que vosotros sois el Tío Gilito. Os verán como si fuerais Rockefeller. El país no tiene nada en qué gastar el dinero así que usad la pasta para dar propinas que os abrirán mil puertas y para ir a los mejores hoteles y restaurantes.

Llevad regalos para los niños (caramelos, chucherías…), medicinas para dejar en los dispensarios o maternidades (si encontráis alguna) y material escolar.
Todo se os agradecerá y sentiréis no haber llevado más.

Si vais por vuestra cuenta, es bueno que busquéis un guía con su chofer. El vehículo ha de ser de tracción a las cuatro ruedas (nosotros lo hicimos en un Toyota pajero). Cuidado con las dunas del desierto ahí lo mejor es un Land Roverd o Jeed porque pesan menos. Tened presente que igual necesitáis bomba porque es posible que tengáis que desinchar un poco las ruedas. Las carreteras no merecen ese nombre, así que veréis muchos vehículos averiados.

El guía es fundamental y no desdeñéis llevar también chofer. Acabaréis cansados. Pensábamos hacer el viaje con una agencia de viajes, pero al final contactamos por Internet con un tipo que habla castellano. Le explicamos lo que queríamos, le pasamos la oferta de la agencia y él y sus primos se encargaron de todo. Al que le interese le puedo pasar de Dirección. Ahora se dedican a ello para turistas españoles. Son buenos y atentos. Recordad sois el Tío Gilito cargado de pasta.

Básicamente podéis hacer tres rutas:

1º) Sant Louis: Al norte del país. Allí encontraréis playas, hamacas y turistas franceses tostándose al sol. Podréis dormir en el desierto en haimas (no queda otra, porque no hay hoteles). Visitaréis alguna mezquita y posiblemente la isla de los pájaros.

2ª) Bassaris. Para llegar hasta ellos tendréis que bajar de Dakar a Kaolak y de allí a Tamba. Este último trayecto son unos 270 Km y tardaréis 5h30′ la ida y otro tanto la vuelta. Es durillo, pero los bassari no os lo van a poner fácil. Al que le gusta la fauna, pues nada, que visite el parque nacional Niokola koba.

3º) Sur de país. Tendréis que pasar Gambia. Allí eso que llaman carretera se acaba. Haréis unos 50 kms por algo parecido a una pista forestal. Tendréis que pagar para entrar en el país y escribir en un libro vuestros datos (tranquilos, como si ponéis que sois de Mozambique. Lo importante es la pasta. Cogeréis el ferry para pasar el río Gambia (es buen momento para que vuestro guía se salte toda la cola, así por la cara, y llegado el momento suelte la panoja al controlador del barco. Este se enfadará y os hará regresar 3 o 4 puestos hacia atrás, pero pasaréis).

La carretera de Ziguichor a Casamance está controlada por el ejército. Os dirán que es por vuestra seguridad, pero en realidad es por problemas políticos.
Visitaréis Cap Skirring (mas franceses tomando el sol y disfrutando como buanas) y Casamance, sus manglares y tribus animistas.

En Dakar podéis visitar el Lago Azul y las playas dónde terminaba el Paris-Dakar. Merece la pena visitar la isla de Goree (punto salida de esclavos para América).

El África negra no deja indiferente. O se odia o se ama. Yo me quedé prendado. Viajar por tu cuenta puede ser duro, pero si contactas con guías seguro que será inolvidable. Ellos te llevarán por carreteras que no están señalizadas, te pondrán en contacto con tribus animistas (Ojo al brujo se le da dinero para que rece por ti, pero nunca un regalo cuya cuantía no pueda devolver) y darán gratificaciones a quien haga falta.

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