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Existen diversas formas de preparar las hierbas. En todos casos es necesario un cierto grado de experiencia y de conocimiento de las plantas.

TISANAS: Hay varios métodos. El más usual es en INFUSIÓN. Para ello se vierte una cucharada de hierbas en agua calentada hasta el punto de ebullición. Se tapa y se deja reposar de 5 a 10 minutos. También se pueden hacer COCIMIENTOS: Se vierte una cucharada de material secado en una cacerola esmaltada con agua y se hierve 2-3 minutos a fuego lento. Se usa para plantas a las que no se les puede extraer fácilmente sus principios activos. MACERACIÓN: Se pone una cucharada de hierbas en agua fría y se deja reposar 12 horas a temperatura ambiente. Posteriormente la mezcla se caliente y se filtra.

APLICACIÓN EXTERNA: Se hace una majada con las partes frescas de las hojas (generalmente hojas y raíces) y se colocan sobre la piel directamente durante 20 minutos con el fin de que sus aceites volátiles penetren en los tejidos. En algunos casos se puede dejar toda la noche.

SAQUITOS: En caso de no tener hierbas frescas se pueden hacer bolsas de lino con plantas secas. Se sumerge en agua caliente y luego se aplica sobre la piel durante 20-30 minutos.

BAÑOS VEGETALES: Según el efecto deseado (sedante o estimulante) se tomarán por la mañana o por la noche. Para ello se hierven las plantas. Posteriormente se filtran y se vierte el contenido sobre el agua de baño.

UNGÜENTOS: Una o dos cucharadas de hierbas se mezcla con 200 gramos de vaselina. Se hierve removiendo el contenido y posteriormente se filtra. Un vez frío el ungüento se guarda en tarros.

COMPRESAS: Se hierven uno o dos cucharadas en 250 gramos de agua. Se cuela el contenido sobre una gasa o tela de lino exprimiendo bien el agua. Estando aún caliente se coloca sobre la zona afectada.

ACEITES: Se sumerge un puñado de hierbas en un tarro con aceite de oliva y se deja al sol durante 2 o 3 semanas. Luego se filtra y se quita la espuma que queda en la superficie. Estos aceites se deben guardar al abrigo de la luz, tapados y en lugar fresco.

EXTRACTOS: Es un proceso para ser realizado por farmacéuticos. Hay tres tipos: fluidos, blandos y secos.

TINTURAS: Son soluciones alcohólicas que tienen en proporciones bajas los principios activos de las plantas. Es recomendable que las realice un farmacéutico.

ZUMOS: Se deben consumir recién hechos. Para ello se exprime las plantas sacándoles su jugo ricos en sales y vitaminas.

POLVOS: Consiste en pulverizar en el mortero las plantas hasta dejarlas trituradas. El resultado puede ser aplicado para su uso interno mediante su ingestión o ser utilizado en aceites o vaselinas.

JARABES: Se ponen 100 gramos de plantas en un litro de agua y se hierve durante 1 minuto, dejando la mezcla durante 2 o 3 días. Se exprime y se cuela endulzándolo posteriormente.

VINOS: Son buenos conservadores de las plantas secas. Basta con sumergir un puñado de plantas. Dejarlo macerar y después colar y embotellar.

VAPOR: Poner a hervir las hierbas en una careola esmaltada. Retirar del fuego y poner el vapor a la zona a tratar tapando la con una toalla para que éste no se escape. Después lavar con agua fría

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